marzo 2008


Bueno, entre la niña verde de Rajoy, la nulidad decepcionante de Zapatero y los demás que parecen una jauría de hienas en busca de cacho que pillar.. a uno se les quitan las ganas de votar, y por si fuéramos pocos.. van los bárbaros (omito sus siglas para mermar la cuota de referencias googleadas), y hacen de las suyas.. hmm, así cómo puede uno esbozar una leve sonrisa, mmm….

 Pues difícilmente, pero procuraremos poner buena cara al mal tiempo y espero que os ayuden los vídeos que os posteo sobre Hillary con Obama 😉

La curiosidad es inherente a nuestro ser, pues como seres vivos tenemos los instintos básicos de relación, nutrición, reproducción y preservación de la especie (aunque después de tantos años que han pasado desde que aprendí esto y de revisar en la red este concepto básico.. uno se queda más absorto que centrado).

Empecé a escribir este post con motivo del feliz hallazgo de una cita llamativa de François de La RochefoucauldHay varias clases de curiosidad: una, interesada, que nos lleva a desear aprender lo que nos puede ser útil; otra, orgullosa, nacida del deseo de saber lo que otros ignoran“, aunque de todas sus máximas es difícil elegir una en particular, esta, me suscitó acuciante interés.

Los seres humanos nos relacionamos con el medio para sobrevivir, nutrirnos y llegar a reproducirnos, pero no siempre ni en todos los casos se presentan estos instintos, pues la curiosidad devenida del instinto natural de investigar, jugar y ejercicios de ensayo y error, ha sido desvirtuada para devenir en una pseudo-curiosidad-interesada. Es cada vez más palpable que la curiosidad por saber está en detrimento ante la curiosidad por obtener (por tener de forma rápida y sencilla lo que otros consiguen con su sudor).

Tras indagar en la red de redes y terminar enredado entre los instintos del Jainismo y la diferenciación de este con la moral y las libertades; después de chapotear por los mares googleados y hundirme con el navegador, no he encontrado mucha más información interesante al margen de cierta crítica al catedrático Eudald Carbonel por parte del grupo G3 (supongo que sería Josep Oriol), que plantea cierta discusión entre el Homínido, Homo-Sapiens, Homo-Facer y el Tecnólogo; también tropecé con otro sitio interesante sobre la educación y los instintos guía (muy recomendable, pues es documentación interesante y olvidada en algún directorio perdido del Site).

En definitiva, la curiosidad es un bien en mal uso del cual se ha perdido la esencia y tergiversado el significado para determinar un significante decrecimiento paulatino de los percentiles de la población que no aprobarían un test psicotécnico a menos que preguntasen sobre “Aida“, o cualquier otro culebrón o serial.

En la actualidad no hay curiosidad sin interés,
ni interés sin un mínimo de intención por saber,
al fin y al cabo.. la intención es lo que cuenta, ¿no?

PODA.