Bien, por fin, que alegría más gorda.. pero gorda gorda que se me ha puesto la picadura!, joder, si es que al final me tenía que pasar, bueno.. después de tres años en el campo, a mi segunda castra en primera línea sin ninguna picadura, a capturar enjambres por primer año sin ninguna picadura.. después de todo este tiempo con tanto cuidado y sabiendo manejar al ganao (las granjas apícolas tienen su majao!), pues resulta que sacando la miel por tercer año consecutivo va y me pasa lo que me tenía que pasar.. que me picara una abeja!.

En fin.. tenía que pasar, yo quería mantener mi record, pero nada.. esta yo estrujando los panales sobre el colador (con sumo cuidado y apartando las abejas que se hubieran dejado a tras mi padre y Pepe), pues animado por la arenga de mi padre “pero estruja sin miedo shiquillo!”, pues con cuidado ellos quitaban todas las abejas, y ayudado por Pepe (a cuyo esfuerzo me auné en terminar la tarea), pues estrujé sin percatarme que en uno de los panales había una abeja encasillada.. momento en el que mi electrizante y rápido acto reflejo me incitó a dejar de estrujar dicho panal a la par que bramaba “Mierda!”.. sí, me había picado una abeja que en esos momentos había pasado a mejor vida, no sin antes dejar su pequeña huella (no solo la miel y sus restos, sino también una buena picadura).

Como podréis ver, el índice de mi mano derecha está ligeramente más hinchado, y es que esta mañana está algo mejor, pero no he querido dejar pasar la anécdota y reflejarla en este post.. a ejemplo de las tareas con las que he lidiado os dejaría el vídeo de un enjambre que mi hermana Andrea grabó (así he capturado unos tres o cuatro enjambres -aunque creo que el último lo tuve que meter dos veces porque se salió de la colmena- jeje), pero parece ser que YouTube se ha peleado conmigo y no me deja postearlo, jeje.

Anuncios